Dicen que la mejor manera de limpiar una casa es no ensuciarla y que la energía más barata es la que no se gasta. ¿Y si el objetivo es mantener limpia una ciudad o rebajar la factura de la luz en una autopista? Las recetas caseras no pierden sentido. Pero a veces necesitan también otro empujoncito: tecnologías, estrategias y proyectos que pueden hacer que los municipios sean más sostenibles y eficientes. El objetivo es lograr smart cities, ciudades inteligentes que hagan un esfuerzo consciente por usar la tecnología para mejorar la calidad de vida y gastar la menor cantidad de recursos posibles. Y no solo se trata de dinero. El medio ambiente, el tiempo de los ciudadanos y su salud también cuentan.